Pocos países en el mundo pueden mostrar la foto que el sábado pudimos ver y sentir en las calles de Bilbao. Bajo un diluvio que no cesó en intensidad en toda la tarde, unas 95 mil personas, hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, quisieron demostrar nuevamente que a las presas y presos vascos no se los olvida.

En el escenario de las más de ocho millones de víctimas que el conflicto armado ha dejado a su paso, las luces se han dirigido para iluminar un solo lugar y visibilizar una parte de las víctimas, mientras que a otras las han dejado en la oscuridad.

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